La directora que volvió a dormir
Llegó con trece meses de insomnio y tres intentos fallidos de vacaciones. En dos días, respiraciones guiadas y acuerdo digital con su equipo abrieron grietas de descanso. A la semana, protegió su hora de cierre. En un mes, recuperó humor y estrategia. Reportó menos correcciones de última hora y más delegación efectiva. Su frase favorita hoy: “Dormir es parte de mi rol”. Sus colegas notaron calma contagiosa y reuniones más solventes.